En coherencia con la temática central del Congreso Colombiano de Educación Ambiental 2025, orientada a reflexionar sobre la educación ambiental como motor de transformación territorial, participación comunitaria y sostenibilidad a largo plazo, la ponencia realizada por la Corporación Social Manantial se posicionó como una experiencia de alto valor pedagógico y social.
Este espacio fue una oportunidad para el diálogo de saberes, la socialización de experiencias y la reflexión colectiva en torno a los desafíos contemporáneos de la Educación Ambiental en el país, consolidándose como un escenario clave para el encuentro entre academia, comunidades educativas y organizaciones sociales. El congreso, organizado por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en la ciudad de Tunja, Boyacá, brindó el contexto propicio para visibilizar procesos educativos con impacto real en el territorio.
En este marco, la Corporación Social Manantial presentó el proceso de educación ambiental desarrollado durante los últimos años en la sede educativa Nazareth, del municipio de Nobsa, Boyacá, como resultado del convenio entre la Fundación Grupo Argos, Cementos Argos y la propia corporación, a través del Proyecto Verde Vivo. Más que una exposición de resultados, la ponencia se convirtió en un ejercicio de reflexión crítica sobre cómo la educación ambiental puede consolidarse como un proceso continuo, contextualizado y transformador.
La experiencia compartida evidenció que cuando la educación ambiental se construye desde el territorio y con la participación activa de estudiantes, docentes y comunidad, se fortalecen valores como la corresponsabilidad, el cuidado del entorno y el sentido de pertenencia. En sintonía con los debates del congreso, Verde Vivo fue presentado como un proceso formativo que articula saberes locales y enfoques pedagógicos contemporáneos, promoviendo el pensamiento crítico y la acción colectiva.
Asimismo, la ponencia resaltó la importancia de las alianzas interinstitucionales para garantizar la sostenibilidad y pertinencia de los procesos educativos. La articulación entre fundación, empresa y organización social permitió consolidar un modelo coherente con las realidades locales y alineado con los principios de la educación ambiental actual.
La participación de la Corporación Social Manantial reafirmó que las experiencias construidas desde lo local aportan de manera significativa al debate nacional. El caso de la sede educativa Nazareth, en Nobsa, se posiciona así como un referente que demuestra que la educación ambiental, cuando se vive como un proceso colectivo y de largo plazo, no solo forma estudiantes, sino ciudadanos comprometidos con los desafíos ambientales y sociales del país.
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